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Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

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Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Dom Mar 04, 2012 6:33 pm

Historia de la danza, clásica en ese caso. Esa asignatura me gustaba, pero a la vez me aburría mucho. Me gustaba más bailarla que estudiarla, me parecía un estilo de baile muy elegante y complejo, además no se me daba del todo mal. Ya que era un poco torpe y de vez en cuando mi estabilidad era un poco fastidiosa, ya que para este tipo de baile se requiere fuerza, balance y delicadeza para que el baile se vea majestuoso y con gracia. Pero día a día perfeccionaba mi técnica y aprendía a dejar mi mirada fija en un punto imaginario que me hacía conservar el equilibrio. Cuando recogí mis cuadernos me percaté que todavía tenía el de Sören entre los míos y que, seguramente, lo necesitaría. Quizá había vuelto más tarde a la biblioteca y se había vuelto loco buscándolo. Que lástima, pero seguramente preferiría que se lo hubiera guardado yo, a que otro amante de la literatura lo robara y le copiara los textos que tenía escrito. Yo lo preferiría. Pero no sabía hasta que punto le podía molestar a Sören que fuera yo quien le hubiera recogido el cuaderno. En definitiva, si no quería que yo protegiera sus escritos, que no hubiera sido tan despistado como para olvidarse sus cosas en la biblioteca. La hora de salida era pronto, seguramente una hora más temprano que la de cualquier otras materias, ya que por la tarde tenía que volver a hacer las clases prácticas. Por lo tanto iría a devolverle el cuaderno, ya que no tenía nada que hacer hasta las cuatro de la tarde que volvía a tener clases. Era casi la hora de comer, así que podría hacerlo con el moreno de gafas si él quería. Y si no quería también. Pasé por el comedor y compré dos sandwiches para cada uno y un par de refrescos. Me recordaba a esos días que nos pasábamos el día entero fuera de casa, siempre comíamos lo mismo sentados en algún banco. Esos momentos eran especiales, solo eran graciosos y entretenidos con Sören. Me encaminé hacia su facultad, estaba cerca de la mía -por suerte- por lo que no tardaría mucho. Me dirigí a la secretaria.

- Buenos días -le saludé con una sonrisa y me apoyé sobre la barra que nos separaba- Querría saber los horarios de segundo -puse una mueca, ya que no sabía si así me lo diría- estoy buscando a Sören Dietrich, alumno de segundo, se ha olvidado un cuaderno y lo necesita antes de acabar la clase -le dije para convencerla de que tenía que ir urgentemente a su aula. Muy amablemente me indicó por donde estaba y después de despedirme con la mano y agradeciéndole su ayuda, puse rumbo a su aula. Cuando estaba a punto de llegar sonó la campana y una manada de alumnos salió por la puerta, dispersándose por todos los pasillos del edificio. No vi salir al chico que buscaba, así que me asomé por la puerta y... Allí estaba- ¿Siempre te quedas en clase hasta que todos salen? Así tienes más pinta de empollón, Sören... Antes salías corriendo cuando sonaba la campana -dije asomándome por la puerta, dejando pasar al chico que junto a él, se había esperado a que todos salieran del aula para salir. Me acerqué a su pupitre y me senté en la mesa de uno de sus compañeros- En fin, tengo algo para tí -dejé la bolsa con la comida sobre la silla y me llevé ambas manos al bolso para abrirlo y sacar su cuaderno- ¿Lo echabas en falta? -se lo tendí con una sonrisa-Te lo olvidaste esta mañana en la biblioteca y pensé que era mejor devolvérselo a su dueño antes de que ningún otro quiera robarte los escritos -cerré el bolso de nuevo una vez él agarró el cuaderno- No lo he leído -dije rápidamente- Digo... Quizá pensabas que lo había leído -aclaré. Me puse de pie de un pequeño salto y agarré la bolsa de la comida, dejándola encima de la mesa donde me había sentado anteriormente. Saqué un sandwich y lo alcé a la altura de mi rostro- Aceptarás mi invitación a comer, ¿o tengo que suplicártelo un poco? -le sonreí inocentemente, torciendo ligeramente la cabeza hacia un lado para dar más sensación de lástima.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Lun Mar 05, 2012 3:52 pm

¿Dónde podría haber dejado su cuaderno de apuntes? No podía recordarlo… había dado vuelta más de diez veces la habitación que compartía con su hermano buscándolo, inclusive había discutido con él, culpando a Kaspar y su desorden de la desaparición del cuaderno. Inclusive había limpiado el desastre que era el lado de Kaspar, con la esperanza de hallarlo, pero para su mala suerte el cuaderno no estaba allí. Tuvo que disculparse con el muchacho y tragarse su orgullo, porque había sido su culpa. Cuando se dio cuenta de que lo había perdido, salió a buscarlo sin mucho éxito hacia todos los lugares posibles que él solía visitar. No estaba en la biblioteca, ni en la secretaría de su facultad, ni en su habitación… ¿Dónde podría haberlo perdido? No lo recordaba. Y de hecho, en parte no podía acordarse, porque aún tenía en la cabeza su encuentro con Kristine. Suspiró cansinamente, rendido por no haber podido encontrar el cuaderno cuando iba de camino a una de las clases que tenía, preocupado de que alguien lo hubiese encontrado y ahora estuviese riéndose de las tonterías que escribía en él. Era tan poco lo que confiaba en sí mismo, que a todos sus escritos los encontraba sin sentido y pésimos como obras literarias. Bufó con enfado consigo mismo, mientras entraba al salón de clases sin mucha concentración. Las dos horas que tenía que pasar dentro se le hicieron infinitas y pasó todo el tiempo mirando por la ventana con su pensamiento fijo en el cuaderno. Cuando el profesor se despidió del curso y todos comenzaron a salir, sólo allí se dio cuenta de que estaba solo en la sala, salvo otro chico que estaba saliendo por la puerta cuando él notó que todos habían salido.

Una voz que no esperó oír llegó hasta sus oídos y lo hizo mirar hacia la puerta una vez más. Sus ojos se abrieron de par en par… No tenía presupuestado verla tan anticipadamente, y de hecho, había pensado en no verla e intentar no toparse con ella durante mucho tiempo. Frunció apenas el ceño cuando ella le habló y se quedó mirando por la ventana, al lado contrario de la puerta. Guardó silencio, no tenía mucho ánimo de responder ni tampoco se le ocurría qué decir. Ella se acercó hasta su lugar, pero él no desvió su vista de la ventana. A veces se ponía bastante infantil e ignorarla lo demostraba. Sólo la miró cuando dijo que tenía algo para él y se quedó mirando qué era –Mi…- dijo viendo el objeto que tanto había buscado, en las manos blancas y pequeñas de ella –…cuaderno- terminó diciendo antes de tomarlo con sus manos. Suspiró y no levantó la vista, con los ojos pegados en la tapa del cuaderno. Fue ahí que sonrió –No creo que a nadie le interese robarse esta porquería- comentó encogiéndose de hombros para luego mirarla fugazmente a la cara y agradecerle. Si bien decía que sus escritos eran una porquería, aún así les tenía cariño y prefería que estuviesen entre sus cosas que en las de alguien más. –gracias- murmuró y luego volvió a bajar la vista. Volvió a suspirar y la miró otra vez –Si creo que todavía eres como eras antes, no lo leíste- le respondió con una media sonrisa, levantando su mochila para poder meter el cuaderno perdido, el que había usado y el lápiz que tenía en una mano todo dentro de ella. Miró el sándwich que movía frente a él y le sonrió divertido –Depende de qué sea el sándwich – le dijo mirándola un momento para quedarse en silencio –Me hice vegetariano hace dos años…- le aclaró encogiéndose de hombros, para bajar la vista una vez más. Quedó con la mochila sobre su mesa y suspiró. Era raro para él estar hablando con ella de esa forma, pero tendría que acostumbrarse de que todo iba a seguir así por mucho tiempo más.



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Miér Mar 07, 2012 12:35 pm

Off; Perdona, tenía migraña T__T

No me dirigió la mirada hasta que agarró su cuaderno y me devolvió la sonrisa. Era extraño vernos ese mismo día, lo sabía, pero no quería que el primer encuentro fuera penoso y sinceramente... No quería estar mal con Sören. Había sido alguien muy importante para mí y verle así, sin poder cruzar ni una mirada conmigo por que se ponía incómodo... No me gustaba esa sensación. Podía entender que fuera difícil, que el rencor ahora se acentuara un poco más, pero necesitaba un poco de calor por parte de él. Al fin y al cabo seguía siendo aquel chico especial que consiguió tirar muchos muros que protegen mi corazón, y todavía no todos estaban reconstruidos, por lo tanto todavía sentía mucho aprecio por él. Sabía que no iba a ser lo mismo que antes, que podríamos tener discusiones o charlas completamente hostiles, pero no quería que mi primer recuerdo con él, después de tres años, fuera de pocos minutos y asquerosamente irritante. Desde el primer segundo habíamos empezado con mal pie, quería intentar arreglarlo y compensare el daño que le había hecho. Que a mi pesar se hacía notorio a cada reacción del moreno, ¿como podría hacer que me perdonara sin contarle la verdad? Me había pasado casi toda la mañana pensando en aquello... Pero ninguna de las opciones que mi idiota cabeza me daba era buena.

Me agradeció el haberle devuelto el cuaderno y me encogí de hombros- No tienes nada que agradecer -le devolví la sonrisa, pero su mirada fue tan rápida que tan siquiera estaba segura de que él me hubiera visto. Suspiré, dejando ir el aire lo más silenciosamente que pude. Volvió a hablar y a mirarme, así que aproveché para sonreírle en esta ocasión. Claro que seguía siendo como antes, solo había cambiado un poco de gustos y de acento, de país y amistades. Pero seguía siendo Kristine- Y si tu sigues siendo igual que antes, sigues siendo demasiado modesto -alcé una ceja desafiante- seguro que están muy bien -dije refiriéndome a sus escritos.

Cuando alcé el sándwich le miré entrecerrando los ojos a su respuesta- Cada vez me sorprendes más -murmuré seriamente- ¿Quien eres y que has hecho con el antiguo Sören? -le amenacé con el sándwich, acercándoselo y apartándolo segundos más tarde. Abrí la bolsa y me aseguré de que un par fueran aptos para su nueva dieta. Por suerte había un par vegetales y otros dos de pavo. Me apetecía un vegetal, pero todo suyo si de ese modo aceptaría el comer conmigo- Pues creo que deberíamos dejar la comida para otro día... -cerré la bolsa, dejando el sándwich que tenía en la mano dentro de la bolsa y volteando sobre mí misma para quedar dirección a la puerta. Di unos tres pasos lentamente y giré la cabeza para verle casi de reojo- Venga va, no vamos a comer en el aula, ¿no? -agité la bolsa sonriéndole para que se diera cuenta que sí tenía para él y seguí caminando hacia la puerta.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Miér Mar 07, 2012 2:14 pm

Off; No te preocupes, y perdona tú también e_e aunque lo mío no tiene justificación clara (?)


No sabía por qué estaba reaccionando de este modo, o más bien no comprendía. No entendía por qué a pesar de sentir realmente mucho rencor y desilusión hacia ella no cabían motivos para que él siguiera atacándola o intentando hacerla sentir mal o hacerla enfadar. Todo le demostraba que para él era mejor hablar de ese modo con ella, de manera tranquila, como si fuesen amigos. Y… bueno, ¿Acaso no lo habían sido? Claramente sí, pero Sören hacía mucho que había dejado de notar la diferencia entre su amistad y lo que sentía por ella. Aunque claro, ahora tampoco podía hablar de una amistad como tal, porque él la veía más como una relación de conocidos a los amigos que otrora habían sido.
Tal parecía ser que sus opciones de entablar una relación menos hostil con ella era bajo aquellos términos. No había otros para él, y muchos menos debían haberlos para ella. Todo se daba así, y él no podía hacer más que resignarse a ello. ¿Qué esperaba? No podía ilusionarse y creer que todo cambiaría, si ni siquiera sabía si ella ya tenía a alguien más en su vida, alguien que lo había remplazado durante todo el tiempo que estuvieron separados. –No es modestia- dijo cuando pudo sacar su mente y su atención de aquellos pensamientos sobre su nueva relación con ella –Es sinceridad- replicó él, sonriendo a medias antes de guardar sus cosas. El muchacho también alzó una ceja cuando notó la expresión del rostro de la pelirroja y se encogió de hombros –Si los hubieses leído, no estarías tan segura- terminó diciendo divertido. Para luego dejar de lado los comentarios sobre sus escritos. No quería que nadie le dijera que estaban bien si para él no eran más que tinta mal gastada sobre hojas de papel igual de mal gastadas.

Arrugó el ceño cuando ella volvió a hablarle y la miró confuso. “yo diría que tú me sorprendes más” pensó de inmediato, como acto reflejo a las palabras de Kristine, mas no dijo nada hasta cierto tiempo después. Se rió cuando la pelirroja continuó hablando y suspiró divertido –No hice nada malo… sólo intento mejorarlo un poco- respondió encogiéndose de hombros, para luego negar con la cabeza como si aquello no tuviese ni la más mínima importancia… Y, es que realmente no la tenía. No al menos para ella en ese momento, si es que creía estar seguro de lo que ella pudiese pensar. Segundos después de aquel intercambio de palabras se quedó mirándola cuando ella se volteó con dirección hacia la salida. ¿Desde cuando se había vuelto tan cambiante? Sören se encogió de hombros a espaldas de ella, pensando que tal vez el ser de esa forma era algo natural en las mujeres. Y no es que él conociera muchas como para dar semejante generalización, pero Nicoletta se comportaba así a veces cuando él estaba en casa y la veía “discutir” con su padre.

Nunca había puesto demasiada atención a los problemas que su padre y su madre adoptiva pudiesen tener, no porque no le preocupase el bienestar de Kaspar senior, sino porque no quería entrometerse en problemas que eran sólo de él. Debía estar agradecido, porque en cierto modo, su padre pensaba del mismo modo y tal vez fue esa la razón de por qué lo dejó tranquilo cuando Sören entró en aquel estado de volverse casi un ermitaño en su propia casa. –Como quieras- murmuró cuando ella comenzó a avanzar hacia la salida, levantándose él también para dirigirse hacia cualquier lado. Pero en el momento en que se levantó y miró hacia la puerta, ella lo estaba mirando y esperando para salir. No pudo evitar devolverle la sonrisa y suspirar encogiéndose de hombros –Espero que no quieras ir a algún lugar muy concurrido… - le dijo llegando hasta ella para esperar a que cruzara el umbral de la puerta y comenzaran a caminar por el pasillo –Porque todavía siguen sin gustarme los lugares con mucha gente…- dijo arrugando el entrecejo por fracción de segundo. Aunque más que decirlo porque realmente no le gustaba estar en lugares muy abarrotados de gente, lo decía porque quería pasar unos minutos con ella a solas para intentar comprender qué podría resultar de un encuentro como aquel y que si finalmente podrían volver a tener una amistad como la que habían tenido, a pesar de que la idea no le gustase mucho a Sören, porque tenerla cerca era algo que le gustaba pero a la vez le era molesto, sobretodo cuando se moría de ganas de abrazarla e inclusive de besarla. Cosa que claro, esperaba no hacer, por el bien de ella y por el bien de sí mismo, no podía echar a perder lo poco que llevaban, con un error como ese.



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Jue Mar 22, 2012 11:28 am

Off; LO SIENTO!

Sabía que Sören se podía sentir mal en esta situación, y no me extrañaría que su actitud fuera la misma que esta mañana cuando nos habíamos cruzado, no por casualidad, en la biblioteca de la universidad. Entendería que me lanzara los sándwich a la cara y se largara despotricando, entendería que no quisiera hablar conmigo por que le traté fatal, entendería que me odiara o que hiciera como si yo no existiera. Lo podía aceptar, pero eso no significaba que quisiera hacerlo y que no intentara remediarlo. Él había sido alguien realmente importante para mí, y sabía que por mucho tiempo que pasara no cambiaría ese sentimiento que tenía por él, ni tampoco el de culpa que me destrozaba el corazón al mirarle a los ojos, a través de esas gafas de pasta, y verlos tan… Dolidos. ¿Cuanto tiempo debía pasar para sanar las heridas por completo? ¿Para que no volvieran a sangrar al cruzarnos la mirada? No estaba muy segura. Además, yo no tenía por que sentirme así… Tenía a Elías que me había tapado la mayor parte de las heridas. Pero ahora Elías no estaba aquí para ir sanando aquellas pequeñas grietas que se formaban lentamente al ver a Sören. Esa misma mañana muchas ya amenazaban con abrirse, necesitaba una charla con mi novio para comentarle todo esto. Pero, ¿sería buena idea? Comentarle que me había encontrado con aquel chico del que hablaba siempre cuando llegué a Noruega y que Elías siempre había sentido celos de él, por que nunca tenía una mala palabra para describirle. Pero el chico que tenía frente a mí, al que le permitiría irse si así lo sentía él, había cambiado su actitud. A diferencia de esa mañana ahora estaba receptivo, sus miradas no reflejaban rabia y, a pesar de no estar cómodo del todo, hizo lo posible por relajar el ambiente.

Noté su rechazo hacia sus escritos y me encogí de hombros. Sí, era cierto, no los había leído… Pero conocía al chico y sabía como escribía, los años hacían que mejorara, por lo tanto debían ser el doble de buenos que lo eran antes. Pero para él nunca estaban bien, siempre quería mejorar y, en parte, eso me gustaba. Pero por otra parte pensaba que tendría que ser un poco más receptivo con las opiniones de los demás y aplicárselas un poco. Sus siguientes palabras me sorprendieron un poco. ¿Mejorarlo? Eso supondría cambios y prefería que se quedara tal cual era. Y a ti que más te dará, ya no es tu novio. Ese pensamiento me provocó una pequeña punzada en el corazón, como si me hubieran pinchado con una aguja por un instante, pero procuré no sobresaltarme por ello. Doloroso, pero cierto. concluyó mi conciencia para rematarme. Fruncí ligeramente el ceño y me mordí el labio para callar mis palabras, pues no quería fastidiar el momento con pensamientos estúpidos que me corrían rápidamente por la cabeza. Cuando me dirigí hacia la puerta me recompuse del todo.

Ningún lugar muy concurrido- Tranquilo, podemos ir donde quieras -la verdad es que me daba completamente igual donde estar, la cuestión era con quien iba a comer- Pero procuraré que no pase nadie, así no tendrás que preocuparte por tu fobia a la sociedad -le lancé una mirada alzando una ceja, como si le estuviera retando, y le sonreí segundos más tarde para que se diera cuenta que lo decía en broma. Empecemos a caminar por los pasillos, no sabía muy bien si este edificio era igual o parecido al mío, por lo que no sabía dónde se encontraba la salida. Así que seguía los pasos de Sören. Cuando pasemos de largo un par de aulas frené un poco el ritmo, quedándome un par de pasos por detrás de él y fruncí el ceño mirando hacia el suelo- Sören -dije para que se percatara, si no lo había hecho ya- Pensabas dejarme marchar hace nada, cuando te he dicho que lo deberíamos dejar para otro día… ¿Así sin más? -alcé la mirada hasta la suya y todavía con el ceño fruncido le fulminé con la mirada. Algo dentro de mí me dijo que parara, que no le hiciera sentir incómodo con esa pregunta. Además podría atacarme con que yo también me fui, "así sin más" de Alemania hacía ya tres años. Así que ladeé la cabeza a ambos lados y relajé las facciones de mi rostro. Rodé los ojos y volví a ponerme a su altura- En fin, supongo que me lo merezco -digo mascullando, ya que tampoco quiero molestarle con esta última frase.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Jue Mar 22, 2012 8:39 pm

El chico de gafas no pudo evitar sonreír ante aquel comentario de la pelirroja, y se encogió de hombros. Él nunca lo consideraría una fobia, porque si fuese así, nunca podría salir a la calle y tener una vida normal. -o normal dentro de lo que cabía-. El muchacho sólo se limitó a sonreírle mientras negaba con la cabeza y comenzaba a caminar a su lado a través de los pasillos del edificio de Literatura. Era -según él- uno de los más acogedores de toda la Bauhaus. Tal vez el de gafas lo creyese así porque era en aquel edificio donde pasaba la mayor parte de su tiempo, y, era allí también donde generalmente le venían los golpes de inspiración a la hora de escribir algo bueno. Aunque claro, para él eran contadas con los dedos de una sola mano las veces que él podía considerar un escrito como bueno, y eso seguramente, por su falta de confianza en sí mismo. Avanzaron por el pasillo principal y luego pasaron de largo varias salas de clases que a esa hora estaban vacían y que tenían un sin par de grandes ventanales. Sören siguió caminando distraídamente, sin percatarse que la pelirroja había quedado unos cuantos pasos más atrás. Sólo se dio cuenta cuando oyó su nombre salir de la boca de ella a través de su voz y fue sólo allí que se dio media vuelta para poder observarla.

Se quedó mirándola con una mezcla de sorpresa y curiosidad en el rostro, mientras esperaba que ella diera indicios del por qué de su detenimiento. Por un momento, al notar la expresión en el rostro de facciones suaves y a su parecer las más hermosas que pudiese haber, se preocupó. No pudo evitar que su rostro cambiara de expresión y que sus ojos se abrieran desmesuradamente cuando aquellas palabras salieron de los labios de la pelirroja. ¿A qué venía todo aquello, y, Por qué lo miraba de ese modo? A modo de respuesta y sin que él pudiese evitarlo, su ceño también se arrugó y tuvo que enfrentar aquellos ojos color avellana mirarlo a él directamente. Desvió inmediatamente la vista hacia una de las ventanas, intentando no mirar a Kristine a los ojos. -No entiendo- murmuró apenas, sin que pudiese quitar el ceño fruncido de sus facciones. -No veo por qué sales con eso ahora- añadió rápidamente, para bajar la vista hacia el suelo. Luego de ello volvió a levantar la cabeza y suspiró suavizando sus facciones. Se quitó las gafas sacó de su bolsillo el pequeño trozo de tela con que solía limpiarlas. Comenzó a frotar la tela contra el vidrio de las gafas sin quitar la vista de aquella tarea para encogerse de hombros furtivamente antes de responder a Kristine. Sintió los pasos de ella avanzar hasta él y la oyó hablar nuevamente. Fue allí que sí se molestó, porque al final, cuando él intentaba dejar los problemas de lado, ella los sacaba a flote. -El considerar si te lo mereces o no, no me corresponde ni a mi ni a ti- terminó diciendo con molestia, para volver a colocar las gafas en su lugar y después guardó el trozo de tela. -No sé qué esperabas que hiciera. Si eras tú la que hace minutos quería dejar todo para después... ¿Esperabas que te dijera que no, que no pasaba nada? Simplemente intenté darte en el gusto y seguir tu corriente de actuar.- dijo con rabia, mordiéndose la lengua para no decir algo de lo que luego se arrepentiría -Esa es la respuesta a tu pregunta. Y por lo que veo... creo que tenías razón y deberíamos dejar esto para otro día.- añadió con rapidez, conteniéndose las ganas de hablar con más rabia de la que ya ella le había hecho sentir. Se dio la vuelta y comenzó a caminar lentamente hacia la salida del Edificio, no sin antes detenerse en la puerta y mirar a Kristine, sin poder evitar decir todo lo que pensaba de ella en esos momentos y cómo para él, ella había arruinado el momento -Siempre arruinas todo... siempre esperas que la gente haga todo lo que quieres, nunca has tenido escrúpulos con tal de conseguir lo que ansías... no te importa si en el camino le haces daño a las personas que dices querer...- el tono con el que había escupido las palabras podrían hacerle notar a la pelirroja que hacía mucho tiempo las había tenido guardadas -Ya estarás contenta ¿no? Si tus verdaderas intenciones al venir aquí eran fastidiarme, porque dudo que de verdad hayas querido venir a hablarme para bien, gracias. Lo conseguiste- añadió con frialdad y rudeza, mirándola con odio. Sonrió de manera irónica por la situación y atravesó la puerta del lugar. Si antes todo había salido mal, ahora no podía ser menos, y él estaba seguro de que si las cosas no funcionaban, era por culpa de ella.



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Vie Mar 23, 2012 2:41 am

Off; Creo que tengo un poco de culpa de que Kris esté algo idiotizada xD

Me quedé en silencio cuando se dirigió a mí, atacándome. ¿Pero por que sorprenderme? Yo había hecho lo mismo, no con la intención de que se molestara él, pero lo había conseguido. Él había notado que esas palabras iban dirigidas a él, y no era así, era por que realmente creía que me merecía que este chico fuera feliz, y por lo visto yo no podía hacerlo. Sören se merecía mucho más que una pelirroja estúpida que no sabía ni como cerrar la boca, dejando así los problemas a un lado. Las palabras del chico enfadado me hicieron cuestionarme muchas cosas. Ahora la cabeza me daba vueltas con sus frases de rabia, sabía que si hubiera tenido la oportunidad de decirme todo aquello antes, se hubiera quedado mucho más a gusto. Así que no le reproché nada, aunque tampoco tenía razones para hacerlo, él tenía toda la razón del mundo. Me conocía más que mi propia madre, y como nunca he tenido, se podría decir que más que mi padre… Pero tampoco había tenido, como mínimo desde mi punto de vista. Eso dejaba a Sören en primer lugar en la escalera de mis seres queridos. El único que, por muy poco, consigue conocer a la verdadera Kristine. Pocos detalles de mi vida le faltaban por saber, solo los relacionados con mi padre y ahora con mi vida en Noruega, pero por como iban las cosas suponía que nunca podría contarle nada. ¿Se acabaría aquí, definitivamente, la relación con Sören? Lo pensé durante unas fracciones de segundo, mientras observaba al chico salir por el umbral de la puerta principal. No. Esa era mi respuesta a todas las preguntas que se formulaban en mi mente. Pero intentaba evitar aquel pensamiento que me repetía una y otra vez: Él está mejor sin ti. Lo evitaba por que tenía razón. Suspiré, bajando la cabeza y llevándome la mano libre a los ojos. Estaban húmedos y me escocían por que intentaba que no saliera ninguna lágrima, no quería llorar por ser una idiota, tenía que enfrentarme a las consecuencias de arruinarlo todo.

Empecé a correr por el pasillo, escuchando a la mujer de secretaría ladrar a mis espaldas por que estaba prohibido correr, y me cegó por unos segundos el sol. Me sobresaltó escuchar la puerta cerrarse de golpe tras de mí, por que estaba concentrada en que volviera mi visión. Pero ésta estaba borrosa, así que dediqué ambas manos para restregarme los ojos, intentando poder ver bien como mínimo hasta encontrar al chico que se había ido enfadado por mi culpa. Divisé su figura por mi derecha y empecé a correr, tropezándome con las escaleras pero sin caerme al suelo. Torpe. No estaba como para escuchar a mi cabeza ahora mismo, tenía otras cosas en mente. Cuando llegué a él, le agarré del brazo para frenar sus pasos y me coloqué justo delante de él. Mis ojos volvían a ver borrosos, malditas lagrimas. No sabía si habían salido por que Sören se había enfadado, por que lo fastidiaba siempre todo, por que sus palabras me habían dolido, o… No lo sabía. Clavé mi mirada sobre la suya, parpadeando varias veces para poder ver con claridad al chico que tenía frente a mí, y controlé mi respiración agitada- Sören, lo siento -pronuncié torpemente esas palabras. ¿Por que estaba tan nerviosa? ¿Realmente me asustaba perderle?- Yo -empecé a hablar pero frené en seco, no sabía si quedarme callada o seguir hablando. Pero reaccioné casi sin pensármelo- Yo no quería hacerte daño, ni ahora ni hace tres años -mejor no hablar de hacía tres años, podría empeorar las cosas- Tienes razón, me molesta que los demás no actúen como yo espero, soy una mala persona -dejé caer la mirada a mis manos, que se movían con nerviosismo jugueteando con las asas de la bolsa que llevaba todavía en la mano. Relájate. Me mordí los labios con fuerza y intenté distraer un poco a mi mente con el dolor que ahora sentía en el labio. Alcé de nuevo la mirada, pero segundos más tarde tuve que apartarla de nuevo- No quería que te enfadaras, no quería fastidiarte y no quería empezar de nuevo con las discusiones. Quería pasar un rato contigo y hablar, relajadamente, sin reprocharnos nada, esperando que así pudieran mejorar las cosas entre nosotros -le miré fugazmente para ver sus facciones- pero creo que tendré que esforzarme mucho para que consigas perdonarme por todo lo que hice, te mereces que lo haga… -la primera lágrima cayó rápidamente. Pasé una de las manos nerviosas por mi mejilla antes de que él se percatara y volvió a la bolsa- No quiero hacerte daño, Sören -Está mejor sin ti. Me recordó mi mente. Ladeé la cabeza hacia un lado, suspirando. ¿Que podía hacer?- Y si crees que es mejor no hablar… Lo… Acepto -dejé de juguetear con la bolsa, dejando caer ambos brazos a los lados de mi cuerpo, junto con la mirada que ahora se centraba en mis zapatos. Cerré los ojos con fuerza, haciendo que cayeran un par de lágrimas rápidamente. Debía calmarme. Sin mirarle, me aparté ligeramente de su camino para que pudiera seguir andando.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Vie Mar 23, 2012 3:52 pm

Si bien se sentía un poco menos ahogado luego de haberle dicho todo lo que sentía a Kristine, también se sentía mal al mismo tiempo, porque nunca pensó que aquellas palabras que él había estado reprimiendo por tanto tiempo saldrían a flote tan pronto. Lástima que así hubiese sido, porque a pesar de ser lo que él realmente sentía sobre lo sucedido con Kristine, nunca hubiese querido tratarla de ese modo. Le dolía hacerle daño a la chica, porque al mismo tiempo se hacía daño él mismo. Cuando por fin se encontró fuera, y el aire frío del exterior hizo contacto con su rostro se sintió mejor. Siguió caminando, intentando apurar el paso para alejarse lo más pronto posible de allí, evitando de este modo, que la pelirroja pudiese seguirlo, aunque en el fondo él dudaba que ella lo fuese a seguir. Fue así como terminó equivocándose; cuando sintió de improvisto que una mano se cerró alrededor de su brazo, obligándolo a detenerse; con sorpresa al momento de girarse y observar que era Kristine quien lo había detenido y ahora se posicionaba frente a él para cortarle el paso. Casi como por acto reflejo su ceño se arrugó y su mirada se desvió hacia la mano de ella que lentamente aflojaba su agarre hasta separarse por completo del brazo de él.

Su expresión hostil y dura se suavizó de inmediato cuando la vio en ese estado. A pesar de que no se notaba mucho, Kristine tenía los ojos humedecidos y eso él podría notarlo aunque no se notara a ojos de desconocidos. Sin saber realmente por qué lo permitía, su humor cambió y pasó del enfado a la preocupación al verla así. Aunque si lo pensaba bien, seguía teniendo aquella punzada de molestia, lo que significaba que al final era una mezcla de sentimientos la que tenía en aquel momento, mezcla de la cual sólo ella era capaz de provocar en él. Sören no dijo nada ante las disculpas de la pelirroja, sólo se quedó en silencio mirándola con preocupación cuando sus ojos se encontraron con los de ella. ¿Por qué lloraba? Tal vez había sido demasiado duro y le había dolido lo que él le había dicho… por un lado se sentía bien, su lado egoísta le decía que eso era en parte lo que se merecía por haberlo herido a él hacía tanto, pero el lado que predominaba, el que siempre la había querido y que seguía haciéndolo se reprochaba una y otra vez el haberla hecho llorar. Por primera vez en todo aquel día se quedó mirándola fijamente, sin ese estúpido temor que sentía cuando sus ojos se encontraban. Estaba preocupado y se sentía culpable. No quería verla así, eso le dolía más que todas las cosas que ella le había hecho. Y para ser sinceros, eso era lo peor de todo. –yo…- comenzó a decir, pero no supo qué hacer o qué palabra dar para no malinterpretarse o hacerla sentir peor. Suspiró y desvió la mirada luego de un momento, no le gustaba mirarla así. Hizo una pequeña mueca de molestia, porque se sentía un estúpido y tenía ganas de golpearse por ser tan idiota. Cuando volvió a mirarla ella había bajado la mirada hacia el suelo y eso le dolió. Nunca la había visto así… tan… Vulnerable, frágil, como si en realidad le doliese y sintiera de veras todo lo que le había dicho. En el momento en que ella terminó de hablar y se hizo a un lado para que él pudiese seguir caminando una parte de su cerebro le decía claramente “vete” pero él no se movió. Se quedó mirándola y sin pensarlo demasiado sus brazos rodearon el cuerpo de la pelirroja y la abrazó con fuerza, apoyando su mentón en el espacio entre el hombro y el cuello de Kristine.

Sören sabía que todo tipo de contacto como ese sólo le harían daño después, pero no podía evitarlo. No podía evitar tenerla cerca y reprimir a todo momento las ganas que sentía de abrazarla, acariciar su rostro, besar una vez más aquellos labios que por mucho tiempo había extrañado. Se quedó ahí, abrazándola con fuerza, y cerró los ojos un momento, sin decir una sola palabra.

off: lo noté xD



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Sáb Mar 24, 2012 8:58 am

Off; En fin... No pude evitarlo xD

Escuché su voz pero no reaccioné ante ella. Más que nada por que fueron tan breves sus palabras que no me dio tiempo a reaccionar a ellas, callar a las voces que discutían en mi mente y centrarme en las que salían a través de sus labios era complicado, no podía estar por todo en ese momento. Sentía impotencia por que no podía controlar mis pensamientos, estos se hacían cada vez más repulsivos y me daban ganas de encarcelar mi cabeza entre mis manos y apretar con fuerza sobre ella, clavando las uñas en ella a ver si así cesaban las voces histéricas que no se callaban y me dejaban atender a lo que sucedía o tan siquiera a lo que yo decía. Suspiré cuando me moví a un lado, observando con los ojos entrecerrados sus pies, los cuales esperaba que se movieran para alejarse de mí. Pero eso no pasó. Sentí sus brazos rodearme y su mentón encajándose sobre mi hombro y mi cuello. Como acto reflejo mis brazos se movieron también, envolviendo el delgado cuerpo de Sören que se encontraba a pocos milímetros del mío. Por unos segundos esas voces que tanto había querido controlar minutos antes, se apagaron para dejar solo una frase para que me torturara. Esto puede causar daño a Sören, y a ti misma. No le faltaba razón, como a ninguno de los otros temas que mi mente había formulado en los últimos minutos, pero aún así no tenía la fuerza ni el valor como para separarme de él. Había olvidado lo segura y protegida que me sentía entre sus brazos. Acorté la poca distancia que separaba ambos cuerpos y me aferré con fuerza a él, por unos segundos aflojé la fuerza de mis brazos, pero volví a ejercer la misma cuando sentí que me sentía mucho mejor así. No quería hacerle daño a Sören, ya le había hecho mucho, pero no sería yo quien rompería el abrazo en esta ocasión. En esos momentos era cuando me volvía a invadir la duda; contarle o no la razón de por que me fui de Alemania. Se sentiría engañado por una parte, por que tanto tiempo estando juntos y jamás le conté la verdad sobre mi familia. Traicionado, y de todos modos dolido. Pero sentía un atisbo de esperanza a que él sintiera un poco de compasión por mí y me perdonara por hacerlo por mi propia seguridad. Pero tendría que contarle la historia de su madrastra, por la cual se sentiría molesto, por que irme sin decirle que Nico sentía cierta obsesión por él no le haría ninguna gracia.

Agarré aire, llenando mis pulmones, y los solté en un suspiro- Lo siento, de verdad -dije en un susurro, esperando que como mínimo pudiera perdonarme por mi frase de niña estúpida y repelente. No esperaba que este valiera también para mi escapada de hacía años, por que estaba segura que ni con un millón de años podría hacer que él olvidara lo sucedido y pudiéramos tener como mínimo una amistad como la de antes- Yo no quería… -empecé a hablar, pero se me quebró la voz a la mitad de la frase y resople, por que sabía que no podría pronunciar más de tres palabras seguidas sin sentirme mal, evitando el poder hablar.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Lun Mar 26, 2012 8:48 am

Si bien se debatía internamente entre lo que debía hacer de manera racional y saludable para su estabilidad mental contra lo que sentía y los impulsos que no podía controlar del todo teniéndola a ella tan cerca, no tenía aún una respuesta definitiva a qué haría luego de haberla abrazado. Por un instante pensó que ella lo rechazaría y se alejaría en el mismo instante en que la tocó, pero sucedió todo lo contrario y no pudo evitar sonreír y sentirse contento de que al menos, no estaba del todo mal lo que había hecho. O bueno, quería creer que estaba bien. Ella se aferró a él con fuerza, casi de la misma manera en la que él se había aferrado a ella, como si fuese un náufrago pegado a la tabla que podría salvarle la vida; aunque claramente, Kristine parecía ser más la piedra que lo hundiría hasta el fondo más que una tabla salvadora. No dijo nada ni hizo nada tampoco, simplemente se quedó ahí, quieto sin moverse ni un centímetro del cuerpo de la pelirroja.

No quería de todos modos soltarla, porque sentía que tal vez esa sería la única vez que podría volver a tenerla cerca. Había pasado ya mucho tiempo y era casi seguro que ella debía haber armado una vida, tal vez no completa pero sí una nueva vida de todos modos. Él no sabía si ella tenía ya a otra persona a su lado, no sabía dónde había estado viviendo los últimos años... Ni siquiera sabía si ella realmente lo había querido alguna vez. Volvió a abrir los ojos cuando ella habló y se quedó con la vista fija en el suelo a unos metros de él, sin levantar la cabeza cuando ella intentó seguir hablando. Ya era el momento que él dijese algo, aunque no fuese de ayuda en ningún momento. Lentamente se separó de ella, de manera que su rostro quedase más o menos a la altura del de ella y tomó la cara de Kristine entre sus manos, limpiando las pequeñas lágrimas que brotaban de sus ojos con ambos pulgares de sus manos. La miró, observó cada detalle de su rostro y volvió a sentirse mal por haberla hecho llorar. Suspiró y negó con la cabeza lentamente -Yo...- desvió la mirada del rostro de la chica y bajó las manos con calma -Yo no puedo criticarte más de lo que ya lo he hecho. - dijo sin fijar su vista en aquellos ojos que tenía en frente, tal parecía ser que era mejor hablarle a sus zapatos. -El hecho de que haya pasado lo que sucedió no me da el derecho a hacerte daño...- añadió levantando la mirada durante un instante, para luego mirar hacia un lado.

Por un momento se vio obligado a mirarla y sonrió apenas, tragando saliva con dificultad al mismo tiempo en el que se encogía de hombros -No quiero hacerte ningún mal y...y ni siquiera sé si está bien intentar arreglar algo entre nosotros.- terminó confesando con un poco de nerviosismo y al mismo tiempo vergüenza. Sus palabras habían sido ambiguas, porque sus sentimientos por ella así lo eran, quería que ella volviese a ser todo lo que antes había sido, pero en el fondo sabía que chicas como ella nunca se quedaban solas mucho tiempo. Tal vez no podía asegurarlo, pero lo más probable fuese que ella ya no pensara en Sören como lo que alguna vez habían sido, con suerte y si es que lo veía como un amigo, o tal vez como un recuerdo agradable de su adolescencia. ¿Sería capaz de decírselo? ¿Estaría bien hacerlo? no estaba seguro y tenía miedo de hacer el ridículo. Volvió a suspirar de manera cansina y luego bajó la cabeza un segundo, para luego levantarla y mirar a Kristine a los ojos -Yo no quie... Yo no puedo ser tu amigo, Kristine- terminó diciendo a modo de intentar describir y decirle a ella lo que aún sentía. No había mucho que pensar para darse cuenta del mensaje implícito que viajaba en sus palabras, pero ella de seguro podría comprenderlo. Además, por otro lado... ¿Cómo podría soportar tenerla cerca de una manera que él no quería? Aunque le doliera asumirlo, prefería tenerla lejos y no saber nada de ella a estar así, tan cerca sin poder ni siquiera decirle lo que todavía sentía por ella.



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Lun Abr 02, 2012 11:06 am

Off; Llevo horas pensando que lo he enviado... Pero le he dado a previsualizar. Soy idiota xDDD menos mal que no he cerrado la ventana por que he ido a ayudar a mi padre, que si no... Me muero, aunque no me ha gustado como ha quedado >__<

Sören lentamente empezó a separarse de mí, no quería soltarle pero la mejor decisión era dejarle hacer lo que él quisiera. Además, todavía me taladraba en la cabeza la idea de que esto sería doloroso para ambos, ya que no habíamos cerrado las heridas como debíamos, si no que las habíamos dejado curar con el tiempo y dejaban huella. Una marca de que había existido algo. Pero… ¿Estaba segura de que Sören también lo pasaría mal así? Sabía que estaba molesto, y era lógico, pero quizá él ya se había olvidado de mi de esa forma. Como yo, más o menos. Por que no había sentido lo mucho que me había dolido dejarle desde hacía años, pero ahora al volverle a ver sentía que debería habérselo contado. Quizá las cosas hubieran sido muy diferentes. Pero ahora ya no se podía volver atrás. No había solución para mi error. Envolvió mi rostro entre sus manos, ni eso me hizo sonreír por lo mal que me sentía. Le observé durante un tiempo, viendo como dejaba caer la mirada hacia el suelo y con ella sus manos. Negué la cabeza lentamente a la vez que él hablaba. ¿Que podía decirle? No estaba en lo cierto, podría criticarme todo lo que quisiera, lo que hice fue imperdonable.

Pero al escuchar las siguientes palabras las punzadas que había sentido en el corazón se hizo notar de nuevo, pero esta vez haciendo más daño que las anteriores. Tuve que recordarme a mí misma que debía respirar y cuando lo hice suspiré, apartando la mirada de él, girando la cabeza para poder pensar con claridad sin mirar su rostro dolido. No podía ser mi amigo. Esa frase podría tener varios significados, si hubiera acabado el "quiero" quizá podría haber alguna oportunidad de que él pudiera perdonarme, pero el "puedo" decía que no sería posible si él no dejaba de… ¿Como podía quererme todavía? Aunque fuera un pequeño sentimiento no podía compararse con el daño que le había hecho. Sin decir nada ni dirigirle ni una mirada me encaminé hacia el banco en el cual había fijado mi mirada hacía unos segundos, o quizá habían pasado minutos y no me había dado cuenta. Estaba intentando procesar las ideas. Me senté en él, uniendo mis manos y entrelazando los dedos, llevándomela a la mano y morder con suavidad los nudillos. Quería mirarle, pero no podía. Debía admitirlo; me estaba poniendo nerviosa y por una parte me gustaba que siguiera sintiendo por mí, por que eso significaba que me había querido. Pero… ¿Todavía? Me dolía que no pudiéramos empezar de nuevo.

- Está bien -dije con un hilo de voz, ya que no me convencía nada la respuesta, ni la idea. Miré a lo largo de la calle, preguntándome el por que había tenido que venir. Pero yo no lo sabía… No sabía nada de él en estos tres años. Ni que había estado haciendo, ni como se había sentido, con quien se había juntado… Nada. Y nunca podría saberlo por que no podía ser mi amigo y, ahora mismo, yo tampoco podía, por que no quería hacerle más daño- Lo entiendo -le sonreí forzosamente- quizá algún día… Podamos serlo, ¿no? -que más podía decirle. Suspiré y me apoyé en el respaldo del banco, sin saber donde mirar- Y lo siento, mi intención no era mala en ningún momento -volví a repetir, por que no me cansaría de decírselo ahora que sabía lo mucho que le había dolido mi huida- quizá algún día me dejes explicarte las razones -seguía con la mirada perdida, pero finalmente le miré a él y le sonreí lo mejor que pude. Hoy no iba a ser ese día, y sabía que no sería pronto tampoco… Más que nada por que no encontraba el valor para hacerlo, por lo tanto no lo haría.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Vie Abr 06, 2012 11:35 am

Off; A mi tampoco me gustó como te quedó (?) xD. Perdona la demora, pero mi horario es un asco y no tengo mucho tiempo durante las tardes :) (Ah! Y no hagas como que te vas cuando respondas, que aunque le ponga que él se fue, no es mi intención terminar el tema todavía, no te preocupes, tengo varias ideas aún. xD)

¿Por qué las cosas tenían que haberse dado de aquel modo? ¿Por qué no simplemente reprimió sus estúpidos y desfasados sentimientos para así poder continuar con su vida? ¿Por qué, por más que lo intentase no podía olvidarla? Ella había sido la primera en su vida en muchos aspectos y tal vez fuese por eso que no pudiese hacerla a un lado a pesar de todo el tiempo que había pasado y también, las cosas que habían sucedido. Incluso hasta podía dejar pasar el hecho de que ella se hubiese ido, el hecho de que no hubiese confiado en él... podría dejar pasar todo con tal de oír de ella que todavía él tenía esperanzas de que pudiese reconstruir lo que antes habían hecho. Cuando la vio dirigirse hacia aquel banco en el que se sentó, se quedó inmóvil, sólo mirándola y pasado unos segundos, la siguió y se sentó a su lado con calma. No podía irse, no sin saber qué pensaba Kristine acerca de todo lo que estaba pasando, necesitaba saber más de ella... anhelaba el momento en el que ella le dijese que también lo quería, pero era esperanzas formadas sobre ilusiones, y tal como ellas, éstas se desvanecerían.

Estaba nervioso, tenso, no sabía qué hacer para que no se notara lo incómodo que se sentía en ese momento, en vísperas de oír a Kristine. Cuando se sentó, se inclinó hacia adelante y apoyó sus antebrazos sobre sus muslos, juntando y separando las yemas de sus dedos una y otra vez. Podía sentir las palmas de sus manos sudorosas, frías y extrañamente blancas. Cuando ella comenzó a hablar, se detuvo, quedándose inmóvil como si al momento de moverse se fuese a desarmar como un castillo hecho de naipes. Su mirada quedó fija en el rostro de facciones suaves y frágiles de Kristine, pero no dijo nada. ¿Qué podía responder a eso? ella claramente no tenía intenciones de nada más que una amistad con él y eso era lo que más le dolía... No poder estar cerca de ella ni de una, ni de la otra forma. Su rostro, que siempre había estado en dirección hacia donde Kristine se encontraba se quedó así unos momentos, pero su mirada había dejado de observarla y se había fijado en el suelo. Lentamente volteó su rostro y se quedó tal y como estaba, en la misma postura, salvo que no miraba a Kristine. Sentía un vacío extraño por dentro, la misma sensación que sintió cuando ella se fue. Nunca podría recuperarla... y tampoco quería tenerla cerca de aquel modo. No al menos hasta asegurarse de que aquella cercanía ya no le hacía daño. Tragó saliva con dificultad, como si tuviese algo atorado en la garganta y continuó con la vista fija en el suelo. Sören nunca podría ser lo que ella necesitaba.

Soltó un pequeño amago de carcajada y negó con la cabeza -Lo sé... supongo- respondió de manera afable a las palabras de Kristine con calma, intentando convencerse a sí mismo de que era cierto y que ella nunca había querido hacerle mal. -No puedo pedirte eso... después de todo... Soy yo el que está mal- terminó diciendo para incorporarse y apoyar también su espalda sobre el respaldo del banco. -Yo...- comenzó a decir, pero se detuvo porque las palabras no querían salir y el nudo que sentía en la garganta empeoraba todo -Yo no quiero que te sientas obligada a explicar nada.- dijo quitándose las gafas con calma para poner sus dedos medio y pulgar, uno en cada lagrimal de sus ojos, evitando que cualquier residuo líquido saliera de ellos -Quédate tranquila- murmuró para inclinar su cabeza hacia atrás, mirando hacia el cielo, no sin antes ponerse las gafas -No...- le costaba hablar y tampoco quería parecer un chico de esos que lloran y dramatizan sus emociones frente a ella -No puedo evitarlo... y no quiero que...- suspiró y volvió a inclinar la cabeza, estaba vez hacia adelante -No quiero que mis tonterías te afecten. No quiero y no puedo permitir que te sientas mal por mi culpa- “y por mis estúpidos sentimientos” terminó la frase de manera mental, porque jamás podría -en esa situación- ser capaz de decirle de manera explícita lo que todavía sentía por ella. La miró una vez más a los ojos e intentó devolverle la sonrisa -Todo está bien. Tú preocúpate de ti y no pienses en mí, no tienes por qué sentirte mal por esto.- añadió intentando sonar alegre, desviando su mirada lentamente, para continuar -A veces las cosas no resultan como esperamos, y no se puede culpar a nadie por ello- terminó de decirle y se encogió de hombros sin añadir nada más al respecto. Le sonrió una vez más y se levantó del banco. Ya no había mucho más que él pudiese decirle sin sentirse un estúpido y a cada momento que pasaba, se sentía peor. Suspiró cansinamente y se volteó hacia ella -Espero que... todo te resulte bien aquí- se rió de sí mismo y continuó -Aunque sé que será así- volvió a sonreírle una vez más, a pesar de que por dentro lo único que quería era salir de allí lo antes posible e hizo un ademán con la mano a modo de despedida. Volvió a voltear su cuerpo y comenzó a caminar con calma, tratando de no pensar en lo que acababa de suceder.



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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Mar Abr 10, 2012 12:48 pm

Off; Es cortito, lo siento xD Y tranquilo, siempre soy yo la que tardo mucho... Puedes demorarte lo que haga falta, te lo debo (?) xD

No sabía que hacer o decir para solucionar la situación. Por una parte me sentía culpable por él, por sus sentimientos que ahora mismo no podían ser correspondidos de la misma forma e intensidad, ya que en esos momentos tenía una relación estable con Elías y no tenía ninguna intención de dejarle. Él había sido mi apoyo y aquel que me ayudó a levantar la cabeza cuando me sentía fatal, me ayudó a integrarme cuando llegué a Oslo y con quien, por fin, había podido compartir todos y cada uno de mis secretos. Esos que no había tenido el coraje de contarle a Sören. Por otra parte, quizá la más egocéntrica o la que más le extrañaba, sentía cierta alegría por saber que él todavía no me había olvidado. Pero sabía que eso estaba mal, por que yo había rehecho mi vida y al parecer él todavía seguía sintiendo algo por mí. Y por otra parte me sentía mal por Elías, por que estaba pensándome demasiado las cosas con Sö y no pensaba en él. En todo el día me había olvidado casi por completo que tenía un novio el cual estaba dispuesto a venirse a Alemania conmigo para no dejarme. La relación lentamente se estaba enfriando, ya que la distancia y los horarios de cada uno nos hacía imposible el hablar, pero era muy importante para mí. Y hoy ese sentimiento se estaba ocultando tras los recuerdos de los sentimientos hacia Sören. Estaba hecha un lío, no quería pensar en ciertas cosas por que la fastidiaría más todavía, pero tampoco podía dejar de hacerlo.

Escuché algo parecido a una carcajada a mi lado y ladeé la cabeza con brusquedad, ya que no había visto como Sören se había sentado y me había sobresaltado esa reacción. Sus palabras no me tranquilizaban- No me sentiré obligada… -empecé a decir con un hilo de voz, pero él siguió hablando. Estaba inquieto, demasiado, tanto que me estaba poniendo a mí también nerviosa y tuve que juguetear con mis dedos para relajarme. Miré hacia el frente por que no quería ver cuanto de dolido estaba, así que solo veía sus movimientos por el rabillo del ojo, en cualquier caso notaba cuando se movía, era difícil no hacerlo cuando estaba tan agitado. Ya no sabía que más decir. ¿Que podía decirle? No tenía ninguna respuesta para esto. Suspiré y le dediqué una última mirada al escuchar lo que me pareció una despedida definitiva, no le respondió la sonrisa por que con él no podía mentir, él sabría que si ahora lo hacía sería muy falso. Me conocía como nadie, o casi nadie. Simplemente bajé la mirada cuando se despidió y observé como sus pasos se alejaban de nuevo. ¿Cuantas veces había huido de mí en el día de hoy?

Me quedé mirando al frente, sin saber muy bien como reaccionar o que pensar, moviendo con nerviosismo los dedos que torpemente se enredaban. Agarré aire para soltarlo en un suspiro. El día de hoy había empezado con mal pie, debería haber dejado a Sören tranquilo el resto del día… Me recriminé a mi misma.


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Sören J. Dietrich el Vie Abr 13, 2012 9:07 am

Sören no dijo nada. Sólo continuó caminando, sin mirar atrás, sin mirar aquella figura que por años lo había tenido recluido en un estúpido estado de letargo, como si aquellos tres años después de que ella se fuera él hubiese quedado sin vida. Nunca había dejado que nadie en su familia creyera que él sufría de algún trastorno psicológico, porque él tampoco lo sentía así. Para él, todo lo que había sucedido no era más que un mal capítulo en los tantos que tendría que trazar en su vida. Le costaba desprenderse de ello, pero ya era el momento. Si no lograba tener que convivir con la idea de que ella estaría por allí, tan cerca de él ahora, no lo haría nunca y tampoco podía pasarse la vida huyendo de los lugares en los que pudiesen encontrarse con tal de fingir que todo estaba bien y que podría vivir lejos de ella y todo lo que le recordara a Kristine Blenheim.
“¿A quien quiero engañar?” la pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza, no podía engañarla a ella, ni siquiera a sí mismo. No conseguía nada con fingir que su vida era normal, que podía ser feliz sin verla, porque aquella idea no era más que eso, algo que rondaba en su cabeza y que nunca se había concretado en la realidad. Ilusiones.
No habían sido más que ilusiones creer que ella ya no le afectaba, que ella ya no era nada para él. Sören no lo sentía, nunca había sentido que ya no la quería, por el contrario, prefería evadir sus sentimientos y recuerdos con tal de vivir contento en la estúpida fantasía que él mismo había creado para evitar pensar en Kristine.

Se detuvo de pronto, a varios metros lejos de ella, y se volteó “No lo hagas” la voz que siempre le decía lo correcto lo hacía una vez más, pero él no podía evitarlo, no podía parar los sentimientos que tenía por ella, no podía dar vuelta a la hoja. Se resistía, inclusive cuando sabía que eso no haría más que traerle problemas. Se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección hacia ella con rapidez. El corazón le latía con fuerza, pero él no hizo caso a ello y se detuvo cuando estuvo frente a ella. Continuaba sentada, inclusive parecía confusa y distraída cuando él llegó hasta ella. ¿Se habría dado cuenta de que él había llegado? A simple vista parecía que no, pero no iba a perder tiempo preguntándoselo. -Kristine...- dijo despacio, esperando que ella notara su presencia y que lo mirara. ¿Qué era lo que realmente esperaba hacer en ese momento? ¿Qué quería? Iba a ser bastante estúpido si en ese momento a él se le ocurría continuar con aquella conversación que él mismo había dado por finalizada. Pero por cómo estaba todo, podía suceder cualquier cosa. Se acercó a ella y tomó una de sus nerviosas manos con una de las de él y la obligó a levantarse, para no tener que hablarte estando ella sentada. -Kristine...- repitió una vez más, sin saber exactamente por qué estaba ahí, ni por qué quería seguir hablando con ella. Ni siquiera tenía claro qué le diría... Lo único que sabía era que no podía volver a dejarla ir, incluso cuando aquella decisión le trajese sólo problemas en vez de lo que realmente quería.

En esta situación no estaba la idea de que no perdía nada con intentar... porque si lo intentaba, se jugaba lo poco y nada que le quedaba de confianza en sí mismo. Aunque claro, tenía que saber primero qué pasaba en la vida de ella primero. No sabía cómo preguntarlo, no sabía cómo decir lo que sentía, y es que sus sentimientos eran tan confusos como lo que intentaba decir sin conseguirlo -Tú...- dijo tomando entre sus manos las manos de ella -Tú ya no me quieres ¿Verdad?- había logrado decirlo, aunque se sentía como un estúpido en esa situación, él era demasiado susceptible al rechazo y sabía que en esos momentos no era precisamente una aceptación lo que recibiría. ¿Para qué seguir haciéndose daño? Porque era la única forma de dejar de sentir cariño por ella. Tenía que oír de su propia boca que ya no lo quería, que ella había re armado su vida y que no lo necesitaba a él en ella. El rechazo de Kristine era lo único que lograría que Sören desistiera de seguir queriéndola, y, aunque doliera, era necesario. -Ya no soy para ti lo que fui hace años, ¿cierto? necesito...- bajó la mirada desde el rostro de la pelirroja hacia el suelo, presionando con suavidad las manos de ella antes de levantar nuevamente la cabeza y mirarla a los ojos -Necesito que me lo digas. Que me digas qué sientes- en su mirada podía notarse la aflicción que sentía en esos momentos, y también el miedo de que se concretara lo que creía ella le diría -por favor- añadió sin quitar la mirada de sus ojos claros sobre los ojos avellana de ella. Estaba nervioso, pero se mantuvo firme y se quedó así, observando las facciones de Kristine en silencio, mientras intentaba no desmoronarse como el estúpido chico que era. Dolía, y lamentaba no poder ser la persona que ella necesitaba... lamentaba ser quien era, lamentaba haber permitido que ella fuese tan importante para él... Lamentaba haber sentido algo así por alguien.



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Sören J. Dietrich
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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

Mensaje por Kristine O. Blenheim el Dom Jun 10, 2012 1:58 am

***
Bajaba las escaleras a una velocidad que me acercaba al borde del suicidio, un par de escalones antes de llegar al suelo firme pegué un salto y salí corriendo por la puerta entreabierta que había dejado mi padre, cerrándola detrás de mí con un golpe sordo. Estaba segura que el sonido retumbaba en su cabeza, pero no me importaba lo más mínimo. Había quedado con Sören y no quería llegar tarde, él nunca lo hacía y no me gustaba ser yo la impuntual de la pareja. Además no quería que, al esperar mucho, pusiera rumbo a mi casa. Me había visto muchas veces ir en una dirección y alguna que otra vez le había visto a medio camino entre nuestro punto habitual de encuentro y mi casa, pero por suerte nunca había logrado encontrarla. ¿Sentiría curiosidad? Estoy segura que sí. Pero respetaba mi intimidad y era algo que agradecía profundamente, era algo de lo que no podía desconfiar de él, siempre me quería contentar y si algo me molestaba simplemente no preguntaba sobre ello. Y el sabía que mi hogar y mi familia era un tema tabú, prohibido, vedado, censurado, de todas las formas posibles que quisiera llamarse… No hablaba de ello, no había más opción.
Cuando llegué al punto de encuentro allí estaba él, en el mismo banco de todos los días. Era muy reconfortante cruzar una sola mirada con él por que en ese momento sabía que estaba a salvo de todo, fuera de mi vida paralela a él, por que su presencia hacía que me olvidara de todo lo demás excepto de quererle. El beso de "buenos días" me hacía sentir mejor y agarrar su mano me daba fuerzas para superarlo todo. ¿Podía pedir más? Claro que no.

- Sören, creo que me has acostumbrado demasiado bien a esta rutina… No se que haría sin esto… -apreté su mano con fuerza, quedándome absorta en su sonrisa.

***

Y escuchar mi nombre salir de entre sus labios me volvió a la realidad pero no logré reaccionar, me quedé quieta hasta que sentí una de sus manos tirar levemente de la mía hacia arriba para hacer que me pusiera de pie. Me crucé con su mirada y volví a escuchar su nombre, no estaba segura de cuantas veces lo había repetido, pero esperaba que no muchas. Aun así seguía pensando en momentos que había pasado con él, ahora sí sabía que podía hacer sin él y… No sabía si era realmente lo que más me gustaba. Agarré aire, llenando mis pulmones hasta que ya no podía más, pero sus palabras hicieron que me quedara sin aire. ¿Por qué me preguntaba eso? No respondería. Pero sus súplicas me rompían el corazón. Esto era una batalla entre mi pasado y mi presente, los recuerdos me destruían lentamente y me hacían sentir mal, además de añorar ese tiempo que había pasado en Alemania con Sören. Pero el presente me hacía recordar a Elías. Todo era muy complicado.

¿Hacer daño a Sören con la verdad, o con la mentira? Qué mas daba, le dañaría de cualquier modo. En ese momento quería soltarme de su mano y salir corriendo, pero la cobardía no era una cualidad con la que estuviera dotada. ¿Él quería escuchar que no le quería? Lo haría, pero no sería del todo cierto. El mentir era mucho más típico en mí, no tenía problema en hacerlo y podía hacer que pareciera real, pero en el momento de hacerlo me empezaba a poner nerviosa y sabía que no sería creible. No sabía como empezar… Sören, tengo pareja. No. Sören, he rehecho mi vida con un chico increíble. Tampoco. - Sören -¡oh, mierda! ¡Lo había dicho en voz alta! Ladeé la cabeza rápidamente y empecé a hablar a toda velocidad, casi sin pronunciar una palabra correctamente, arrastrando con fuerza cada letra para escupirla sin que me diera tiempo de arrepentirme al momento- Sören tengo pareja y es un chico increíble -justo lo que no quería decir al principio, esperaba que no hubiera entendido nada- yo no soy la misma y por lo tanto tu no eres el mismo para mí, te quiero de una manera distinta -seguía empujando las palabras, sabiendo que me arrepentiría de ellas segundos más tarde y tendría que acarrear con esas desagradables palabras por el resto de mi vida.

Me sentía fatal, como si tuvieran mi corazón agarrado con la mano, encerrándolo poco a poco hasta dejarlo ahogado con unos dedos de alambre que provocaban pinchazos. Tenía el pulso acelerado y me maldecía por haver mentido tan mal y por sentirme aún peor. No podía mirar a Sören, por eso mi mirada se había centrado en nuestros zapatos. Quité mi mano de entre las suyas con un pequeño tirón hacia mí y me llevé los dedos al pelirrojo pelo que me caía en cascada a los lados de la cabeza, encerrándome y consiguiendo que mi vista no diera a más, solamente al suelo. Acaricié mi frente, ya que la cabeza me daba tumbos y no me sentía del todo bien, y después pasé mi dedo índice bajo el ojo, para cerciorarme que mis lágrimas no estaban asomando. Pretendía que se quedaran dentro, a pesar de ver borroso. Pero no sabía cuanto podría aguantar con los ojos húmedos sin soltar ni una sola lágrima más- Lo siento -dije titubeante, no sabía si volvería a huir de mí o no, pero esperaba con todas mis fuerzas que se quedara aquí, a mi lado. Pero dudaba que soportara esto.


Kristine Odette Blenheim


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Re: Demasiadas razones que imponen distancia - Sören

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